La Fraternidad

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¿Un iPad 2? Al fin que ni lo quería…

In Apple, Dexter Petrelli, Lo que nos inspira, publicidad, Tecnología on 31 marzo, 2011 at 11:28

Ahora resulta que no tenemos que viajar al Polo Norte para ver luces extrañas, simplemente tenemos que comprarnos uno de esos nuevos y bonitos iPads.

Si ustedes están (aunque sea ligeramente) interesados en el mundo de la tecnología y los gadgets brillantes, si son absurdamente ricos o si son MacHeads; entonces sin duda ya saben que el iPad 2 acaba de llegar a México.

Muchísima gente decidió hacer guardia desde varias horas antes de que las tiendas abrieran, para poder ser uno de los primeros compradores del nuevo bebé de Apple. Sin embargo, ahora que ya algunos afortunados lo tienen entre sus dedos, resulta que no todo es miel sobre hojuelas… o bueno, en este caso, miel sobre manzanas.

Usuarios del iPad 2 han reportado que existen problemas de “escape de luz” en su nuevo aparato.

Cuando la pantalla tiene que mostrar imágenes donde el fondo es negro, las orillas del iPad dejan escapar un poco de luz, dándole en la madre el efecto de perfección que suele acompañar a las cosas de Apple.

Obviamente, mucha gente está diciendo que los escapes de luz no son relevantes, que simplemente es tratar de buscarle defectos a las cosas, que son celos, que son pretextos para la gente que no puede gastar una millonada en un aparato, que tal vez ni siquiera existe tal problema; en fin, la gente dice muchas cosas.

El caso es que el escape de luz ahí está; si es un problema real o no… pues eso lo tendrán que decidir los usuarios.

Yo, muy en lo personal, no pienso que un par de luces casi imperceptibles en la orilla del iPad sean un problema que me impida comprarlo.

El verdadero problema (en mi muy humilde opinión, debo recalcar) es que el iPad es un iPhone para la gente que quiere que su teléfono sea demasiado grande para caber en su bolsillo y que además no pueda hacer llamadas.

Y sí, tal vez sea un poco imparcial debido a que soy pobre y no me alcanza para comprarme uno.

Envidia: moviendo al mundo desde tiempos inmemoriables.

Cualquier cosa nos inspira.

Incluso los celos.

Dexter Petrelli.

Hasta que el rastrillo nos separe

In Dexter Petrelli, Lo que nos inspira on 24 marzo, 2011 at 11:36

Ayer, hablando con mi novia, el tema de la inspiración salió a plática.
En realidad, viéndolo en retrospectiva, tal vez fue una mala idea hablar de eso, porque la chica se puso toda cursi y melosa, y me empezó a decir que la Luna, y que Mozart, y que las olas del mar, y que las tardes lluviosas, y que todos los demás clichés de la lista de clichés que publicaron en aquel libro de clichés cuyo nombre realmente no recuerdo.

Después de escucharla un rato (y por escucharla me refiero a pensar en videos de YouTube mientras ella hablaba), me preguntó que qué era lo que a mí me inspiraba.
Me la quedé viendo fijamente con mis desgarradores ojos verdes, y después guardé un silencio meditabundo. Me imagino que me veía muy profundo, pero en realidad estaba pensando en algo qué decir que no rimara con “vilchis” ni con “movies”

Pasaron un par de segundos, y entonces por fin la epifanía me llegó:
Barbas.
Las barbas me inspiran.

“¿Barbas?”, me preguntó ella escépticamente.
“Barbas. Las barbas son la onda”, le contesté mientras levantaba mi pulgar enfáticamente.

“¡¿Barbas?!”, repitió; probablemente sin poder creer que después de toda la sarta de cursilerías que ella acababa de decir, yo respondiera con barbas.

Nos quedamos viendo en silencio. Me gustaría poder decir que sus ojos estaban llenos de amor, pero más bien era una mezcla de incredulidad y de repele.
Sea como sea, yo sonreí, porque pues… estaba pensando en barbas.

Y es que piénsenlo, queridos lectores: las barbas son la cosa más varonil del universo.

¿Saben cómo saben que un hombre es hombre y no mujer fea?
Pues porque tiene una barba frondosa y sensual.

¿Saben por qué los niños se sientan en el regazo de Santa Claus?
Porque quieren estar más cerca de su increíble barba.

¿Saben cuál es la diferencia entre “señor” y “don”?
Varios centímetros de barba.

Una barba es la mejor forma de decir que estás a cargo.
Un hombre nunca dormirá solo mientras tenga una barba que lo acompañe.
Nada dice “¡feliz cumpleaños, abuela!” como un nieto con una buena barba.
In Soviet Russia, beard grows you.
Si las mujeres pudieran tener barba, no necesitarían a los hombres para nada.
Happiness is a warm beard.

Mi novia seguía mirándome con incredulidad mientras yo le explicaba todo esto, esperando que quedara claro por qué las barbas me inspiran tanto.
Una vez que terminé, se hizo el silencio.

Ella parpadeó un par de veces, y después me dijo: “qué triste debe de ser amar tanto las barbas, y que la tuya esté tan chafa…”
Jaque mate, la mujer había ganado.

Pero un día de estos, cuando después de 24 años de vida la pubertad por fin decida llegarme; entonces y sólo entonces podré dejarme crecer una barba de la cual hasta Fidel Castro estaría orgulloso.

Es como siempre dijo mi abuelo:
No preguntes lo que tu barba puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu barba.

Atte:
Dexter Petrelli