La Fraternidad

Hasta que el rastrillo nos separe

In Dexter Petrelli, Lo que nos inspira on 24 marzo, 2011 at 11:36

Ayer, hablando con mi novia, el tema de la inspiración salió a plática.
En realidad, viéndolo en retrospectiva, tal vez fue una mala idea hablar de eso, porque la chica se puso toda cursi y melosa, y me empezó a decir que la Luna, y que Mozart, y que las olas del mar, y que las tardes lluviosas, y que todos los demás clichés de la lista de clichés que publicaron en aquel libro de clichés cuyo nombre realmente no recuerdo.

Después de escucharla un rato (y por escucharla me refiero a pensar en videos de YouTube mientras ella hablaba), me preguntó que qué era lo que a mí me inspiraba.
Me la quedé viendo fijamente con mis desgarradores ojos verdes, y después guardé un silencio meditabundo. Me imagino que me veía muy profundo, pero en realidad estaba pensando en algo qué decir que no rimara con “vilchis” ni con “movies”

Pasaron un par de segundos, y entonces por fin la epifanía me llegó:
Barbas.
Las barbas me inspiran.

“¿Barbas?”, me preguntó ella escépticamente.
“Barbas. Las barbas son la onda”, le contesté mientras levantaba mi pulgar enfáticamente.

“¡¿Barbas?!”, repitió; probablemente sin poder creer que después de toda la sarta de cursilerías que ella acababa de decir, yo respondiera con barbas.

Nos quedamos viendo en silencio. Me gustaría poder decir que sus ojos estaban llenos de amor, pero más bien era una mezcla de incredulidad y de repele.
Sea como sea, yo sonreí, porque pues… estaba pensando en barbas.

Y es que piénsenlo, queridos lectores: las barbas son la cosa más varonil del universo.

¿Saben cómo saben que un hombre es hombre y no mujer fea?
Pues porque tiene una barba frondosa y sensual.

¿Saben por qué los niños se sientan en el regazo de Santa Claus?
Porque quieren estar más cerca de su increíble barba.

¿Saben cuál es la diferencia entre “señor” y “don”?
Varios centímetros de barba.

Una barba es la mejor forma de decir que estás a cargo.
Un hombre nunca dormirá solo mientras tenga una barba que lo acompañe.
Nada dice “¡feliz cumpleaños, abuela!” como un nieto con una buena barba.
In Soviet Russia, beard grows you.
Si las mujeres pudieran tener barba, no necesitarían a los hombres para nada.
Happiness is a warm beard.

Mi novia seguía mirándome con incredulidad mientras yo le explicaba todo esto, esperando que quedara claro por qué las barbas me inspiran tanto.
Una vez que terminé, se hizo el silencio.

Ella parpadeó un par de veces, y después me dijo: “qué triste debe de ser amar tanto las barbas, y que la tuya esté tan chafa…”
Jaque mate, la mujer había ganado.

Pero un día de estos, cuando después de 24 años de vida la pubertad por fin decida llegarme; entonces y sólo entonces podré dejarme crecer una barba de la cual hasta Fidel Castro estaría orgulloso.

Es como siempre dijo mi abuelo:
No preguntes lo que tu barba puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu barba.

Atte:
Dexter Petrelli

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