La Fraternidad

CICATRICES.

In Lavinia, Lo que nos inspira on 8 febrero, 2011 at 5:08

Hace 7 años que me dijeron mi condición: policistosis ovárica.

Se que fue después de esto que me enamore, sin embargo no se la fecha exacta. Cuatro años atrás empecé con mi primer tratamiento, y fue más o menos al mismo tiempo que nos empezamos a acercar, a entablar una amistad.

El tratamiento no funcionó, al contrario, empeoró las cosas; la amistad que habíamos entablado, no tardamos mucho tiempo en darnos cuenta que era un desperdició de energía, de pasión y de nuestros sentimientos.

Segundo tratamiento, uno de los dos síntomas desapareció, fue un excelente inició y me dio esperanzas.

Segunda parte de nuestra relación, una relación amorosa, llena de vida, de alegría, era como magia, todo lo cursi que te puedas imaginar inclúyelo a la lista.

Lamentablemente el tratamiento no llego mas allá, el tercero no mostró cambió alguno; estabilidad temporal era lo que tenía. Era la misma situación en la que mi corazón se encontraba, mis pensamientos eran como el segundo síntoma el que no desaparecía, el que me asustaba. Pero ni el tratamiento ni el equilibrio duraría para siempre, nada es para siempre.

Llego la última fase; primera opción era intentar un nuevo tratamiento, segunda opción eliminar todo con una operación; por el otro lado, abrirle mi corazón nuevamente, esperando que esta vez no lo maltraté o sacar el pasado por completo de mi ser.

En ambas situaciones opté por las segundas opciones, terminar con aquello que me lastimaba por dentro de una vez por todas, ponerle fin.

En cuanto a la operación las palabras de mi doctora fueron las siguientes “Fue la mejor decisión, el tratamiento no hubiera funcionado, estaba ya muy avanzado todo”; así que palomita para mi.

No se que fue peor, el dolor al moverme, el ver el suero en mi mano, ver mi panza inflamada que parecía de embarazada, no poder maquillarme, levantarme y marearme, la comida; no, lo peor fue el reposo.

Muchos preguntaran porque, me dirán que lo tome como unas vacaciones, pero no olviden mi segunda condición, en cuanto al amor, es imposible desaparecerlo de mi cabeza por completo. La herida de mi corazón no va a sanar perfectamente como la de mi panza, la cual puede descoserse pero tiene un simple arreglo; mi corazón no tiene una cicatriz “estética”, el está destrozado.

Así que los dejo con esto; una, si se operan tengan muy presente que lo peor de todo el proceso es el REPOSO, no son vacaciones en lo mas mínimo.

Dos, no importa por cuantos tratamientos pases, tu corazón siempre se quedará marcado por aquel que lo cambió por primera vez, aunque fuera sólo un poquito.

Cualquier Cosa Nos Inspira.

Lavinia.

  1. Chingón.
    Atte Alejandro Bruno

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