La Fraternidad

Sólo quedó la canción desesperada. Cumpleaños 110 de Neruda.

In Arte, El Loco, Lo que nos inspira on 27 noviembre, 2010 at 1:34

No cabe duda que cuando alguien está buscando algo, de forma genuina y honesta, todo lo que se encuentra en el camino es fuente de inspiración para encontrar eso. Como en esos rallies donde tienes que juntar pistas, resolver problemas o adivinanzas, a pues así mero. Así siento que pasa.

Y no es que, amable lector, sea yo LO genuino u honesto, por lo menos no para hacer alarde de ello, mas sin embargo, en todos lados me he encontrado con mensajes que hablan sobre el autoconocimiento (el saber lo que uno tiene y hace) y el autoestima; de la misma forma, lo que uno no puede hacer y lo que a uno le falta. Pues claro, no todo en nosotros es positivo (neurosis, estás pa’ tirarte a la basura. Del ego ni hablemos).

¡Ya sé, ya sé!, pero no es lo que piensa usted, no estoy en mi periodo, no es un estrés postraumático debido a una mujer (¿o lo es?), no estoy en drogas (sí estoy), ni otra de esas razones por las que la gente se vuelve chaira o hippy. Definitivamente me encuentro en un momento de transformación y toma de conciencia (en mi mente, así pasa).

Habrá que decir que nada es espontáneo, todo tiene una razón de ser, todo es causa es consecuencia es causa es consecuencia… No llegué a este punto por nada, pero a la vez, son demasiados factores como para venir a basquearlos aquí. Bueno la verdad no los tengo presentes tampoco, pero el chiste es, que llegué a un momento en el que tengo que encargarme de esos cabos sueltos, uno de esos momentos en la vida, donde lo que traes detrás es lastre en vez de impulsor.

Para terminar pronto, la verdad es que, casi todo en mi vida (a lo mejor la de muchos) empieza y termina con una mujer. Bueno, así era. Lo mejor, es darse cuenta que estamos en la más absoluta soledad -ya bien, hemos estado siempre-, y disfrutar de que en esa ella. Estamos jugando roles en la sociedad y el único ser que debe medio entendernos, somos nosotros mismos. Cada ser es infinito, basta de definirnos y de querer clasificar, poseer y simular entender a los demás. Sólo hay que SER.

Ahora bien, dentro de mi introspección retrospectiva (¿estará eso bien escrito? Neta), y al observar lo mal que lo hago en cuanto a las relaciones de pareja (jaja), llegó a mi este gran poema. Dicen (escuché que lo dijo Jodorowsky y lo tomé como máxima universal, más bien) que cuando alguien habla mucho de amor, es porque no ama ya que, como dicen otros, de forma más coloquial, pero no menos funcional: “¡Que se vea!”. O sea, es mejor darse a entender con acciones. Pero no me importa, que bueno que ese neurótico llamado Neruda decidió escribir esto. Está bueno y muy “llegador”.

Poema 20

(de Veinte poemas de amor y una canción desesperada)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

¿Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos?

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

La búsqueda del conocimiento -entiéndase interior o del mundo según convenga-, necesita de inspiración. Cuando ella llega, todo lo demás sale natural.

Cualquier Cosa Nos Inspira

El Loco

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